El Rol de las Fuerzas Armadas en la Nueva Constitución

 

El 26 de abril del presente año se realizará en Chile un plebiscito para aprobar o rechazar la redacción de una nueva constitución, seleccionando a la vez, el método por el cual se conformaría la comisión encargada de tal tarea (mixta o constitucional). En este marco, un aspecto que destaca es la discusión sobre los actuales y futuros contenidos de la Carta Fundamental, siendo uno de ellos, el rol de las Fuerzas Armadas.

Al respecto, el estudio de AthenaLab denominado “El papel de las Fuerzas Armadas en la Constitución Política”, aborda la necesidad de reflexionar respecto de la conveniencia o no de incorporar en un capítulo específico de la nueva constitución las atribuciones de las Fuerzas Armadas. Para ello, se  exploran los conceptos referidos a estas instituciones en los textos constitucionales de 1925 y 1980, además de indagar en la conceptualización de la seguridad y la defensa nacional. Como fuentes, se utilizan las actas oficiales que gestaron su contenido y misiones asignadas, así como los Libros de la Defensa publicados a la fecha (1997, 2002, 2010, 2017).

En esta revisión, se concluye que las misiones de las Fuerzas Armadas han estado siempre consideradas en las Constituciones de la República, definiéndose en ellas las normas que las regulan o establecen, junto con el sistema de vínculos entre el poder civil y militar. En específico, estas misiones han sido precisadas en capítulos especiales de cada Constitución a excepción de los textos de 1833 y 1925, en las que se encontraban expresadas en distintos artículos de manera dispersa, tal como lo señala el autor.

Cabe precisar que la regulación previa a la Constitución de 1980 contenía escasas referencias a las Fuerzas Armadas. Recién en la carta de 1823 se incluye un título especial que regula la “Fuerza Pública”, en que se le confía la misión de velar por la seguridad interior y la defensa exterior, señalándose además las características de obediente y no deliberante. Estas se mantienen inalterables hasta la reforma de 1971, dónde se agregan los rasgos de profesionales, jerarquizadas y disciplinadas. Ya en 1980, se precisan las atribuciones o misiones de las Fuerzas Armadas, para luego agregarse modificaciones en 1989 y 2005.

En lo referente al concepto de seguridad y defensa, hasta el término de la II Guerra Mundial, primaba la mirada de seguridad interna, para luego dar paso a una mirada más amplia, estableciéndose en la Constitución de 1980 que “las Fuerzas Armadas existen para la defensa de la patria y son esenciales para la seguridad nacional” (p.7); sin embargo, este nuevo concepto no logró ser definido formalmente, pero sí quedó establecida la importancia de las Fuerzas Armadas.

Respecto a los Libros de la Defensa, se señala que en estos se han establecido las principales misiones de los institutos armados, así como también se ha profundizado en una noción de defensa nacional que con el tiempo ha asumido misiones complementarias (cooperación internacional, emergencia y protección civil, contribución al desarrollo nacional, entre otros); destacando en este aspecto, el proceso interagencial y su importancia en un escenario de seguridad con amenazas transnacionales como el actual, en el que se requieren instituciones robustas y una arquitectura eficiente de seguridad.

Por estas razones, y dada la importancia de las FAs para la supervivencia estatal y el desarrollo del país, se estima que las misiones, normas y reglas de las instituciones armadas no debieran quedar fuera del actual debate constitucional; al contrario, lo óptimo sería incorporarlas en una posible nueva Carta Fundamental pensando en el beneficio del Estado, la seguridad de sus ciudadanos, y su trascendencia para el bien común.

En la parte final del texto, y de acuerdo a lo ya señalado, se plantea que: a) por su importancia para el Estado y la sociedad chilena, en caso que se apruebe la redacción de un nuevo pacto constitutivo, debiera incorporarse un capítulo dedicado a las Fuerzas Armadas; y, b) considerando el actual panorama de seguridad, es importante definir el rol de las Fuerzas Armadas para  neutralizar los riesgos y amenazas que afectan la seguridad y la defensa, buscando además la forma de relacionar las nociones de seguridad, desarrollo y defensa nacional de acuerdo al nuevo escenario estratégico internacional.

Desde el nivel político, y como complemento al texto descrito, resulta interesante considerar lo señalado por la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas en el Decreto n°386 sobre “el empleo de los medios de la Defensa Nacional” publicado en el Diario Oficial el 14 de diciembre de 2019 (y que deroga el decreto supremo n°3, del 6 de febrero de 2018), que detalla aspectos de la planificación primaria y secundaria acordes con la Constitución vigente y con los desafíos de la seguridad exterior de nuestro país.

En este decreto se aprecia que el poder político es el ente encargado de cumplir con lo establecido en la constitución, indicando qué, cómo y a través de qué medios de las Fuerzas Armadas se contribuye a garantizar la seguridad y la defensa del país; por tanto, es importante que la misión que lo orienta y las normas que lo regulan queden claramente establecidas en una nueva constitución.

Concluyendo, toda constitución debería contener normas jurídicas vinculantes que, posteriormente, den origen a políticas públicas para asegurar su aplicabilidad y lograr los efectos buscados.

En este contexto, e independiente de la discusión pública sobre la legitimidad y representatividad de la actual Carta Magna, se desprende la importancia de incluir el rol de las Fuerzas Armadas en el cuerpo escrito de una posible Nueva Carta Fundamental, debido no solo a su aporte trascendental a la seguridad y defensa del país, sino que también a su contribución para el logro del bien común, donde destaca proveer las condiciones de paz que toda sociedad requiere para su desarrollo y bienestar.

El rol de las Fuerzas Armadas en la nueva Constitución