La importancia de la resiliencia en un ambiente híbrido

Según el Carnegie Europe, esta era se caracteriza en que los actores del concierto internacional manifiestan diferentes intereses y posiciones, luchando entre ellos por posicionarse política y económicamente a nivel global y, a la vez, proteger y mantener el poder en sus áreas de influencia. En este contexto, algunos países se han visto enfrentados en el último tiempo a un nuevo desafío: la amenaza híbrida.

Para la OTAN, los países en general aun no están preparados para responder a las acciones propias de la guerra híbrida que pretenden influenciar e inclusive impedir la toma de decisiones oportuna y efectiva. Esto, mediante la interferencia  electoral, la desinformación y difusión de noticias falsas, los ciber ataques y la influencia económica y social. Asimismo, es propio de este tipo de amenaza la participación de actores no estatales (grupos criminales, terroristas, etc.), que dificultan aun más entender y abordar esta forma no convencional de amenaza.

Lo anterior afecta también, la solidaridad y la cohesión social de un país. Por tanto, la OTAN y la UE están discutiendo maneras de enfrentar este tipo de situación ¿Cómo? A través de la adaptación y respuesta rápida de los gobiernos y de las diferentes organizaciones del Estado, considerando a las Fuerzas Armadas.

Y es en este contexto donde el concepto de resiliencia toma cada vez más fuerza. La resiliencia se entiende como la capacidad de adaptarse y resistir a situaciones complejas y con un alto nivel de estrés. El concepto es conocido y utilizado extensamente en el ámbito de la psicología para referirse a sujetos que, a pesar de haber experimentado situaciones traumáticas, consiguen superar los efectos de esos episodios.

Cabe señalar que resistir una situación de estrés por un tiempo prolongado no es equivalente a ser resiliente. Porque para ello se requiere la capacidad de comprensión y re-significación de la experiencia, la adaptación y la flexibilidad mental para afrontar situaciones críticas y sus efectos.

En el caso de los Estados, las amenazas hibridas pueden generar confusión y estrés, y dónde no todos son capaces de estructurar formas y medios eficientes para repeler este tipo de ataques, es fácil que aumente la corrupción y la violencia y que con ello se afecte, a niveles peligrosos, la estabilidad política y social, configurándose un escenario ideal para que fructifiquen los efectos buscados y se consiga el propósito de la intención híbrida.

Por tanto, la confianza y credibilidad en las autoridades y representantes políticos, la transparencia, las políticas públicas sólidas, el reforzamiento de los valores democráticos, el cuidado de la economía y los esfuerzos para proteger a la ciudadanía de las fake news, son la respuesta resiliente de un Estado para bloquear -o minimizar- cualquier intento de desinformación, interferencia y desestabilización.

Y, en cuanto a las Fuerzas Armadas, existen antecedentes de soldados que luego del despliegue en Irak y Afganistán, presentaron cuadros depresivos y ansiosos que dificultaron su posterior reintegro a las fuerzas y a la sociedad. Otros, en cambio, lograron con éxito sobreponerse y superar cualquier episodio de estrés post traumático, ello gracias a su capacidad resiliente.

Por tanto, en este plano, y considerando lo difuso de las amenazas híbridas, es que habría que preguntarse ¿están los ejércitos de hoy entrenados para enfrentar –desde un punto de vista psicológico- este tipo de amenazas? Ya que si bien la tecnología y las capacidades militares son importantes, el factor humano y sus fortalezas también lo son.

Referencias:

https://carnegieeurope.eu/2019/11/28/wars-of-ideas-hybrid-warfare-political-interference-and-disinformation-pub-80419

https://www.defensa.gob.es/Galerias/gabinete/red/2016/red-329-resiliencia.pdf

La importancia de la resiliencia en un ambiente híbrido