La importancia estratégica de Venezuela para Rusia y Estados Unidos

El pasado viernes 7 de febrero, el Canciller ruso Serguei Lavrov se reunió en Caracas con el Presidente Nicolás Maduro, algunos de sus ministros (Defensa, Comunicación y Energía), y con un sector de la oposición (la Mesa de Diálogo Nacional), luego de haber visitado a sus pares de México y Cuba. Mientras que, en paralelo, Juan Guaidó visitaba Washington en el marco de su gira internacional por países como Colombia, Inglaterra, Francia, Bélgica, España, Canadá y Estados Unidos.

Este antecedente, nos lleva a reflexionar sobre el interés de estas dos grandes potencias por el país caribeño.

Como primer punto, es importante considerar la política exterior de Rusia, la que se enfoca en el reposicionamiento geopolítico, buscando convertirse en un actor político-estratégico relevante. Es por ello que su foco se ha centrado en buscar y/o mantener socios políticos, económicos y militares a nivel mundial, entre ellos, las ex repúblicas soviéticas (Bielorrusia y Kazajistán), Siria, China, India, Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Por ejemplo, en Siria se emplazan Tartus, que desde 2013 se convierte en una base permanente (luego de estar por varios años en desuso desde su apertura en 1971), y Jmeimim al norte de Latakia. Ambas bases se podrán ocupar por 50 años según acuerdo firmado por Damasco y Moscú, asegurando la presencia rusa en la zona. Al respecto, Putín ha señalado abiertamente que estas bases son importantes para la defensa de sus intereses nacionales.

Por otra parte, con China ha realizado ejercicios militares conjuntos de gran envergadura, además de ser un importante socio comercial, al igual que India.

Asimismo, en América Latina, Rusia ha expandido progresivamente su presencia militar. Venezuela, es el principal comprador de armas a Rusia en América Latina, y además cuenta en su territorio con asesores rusos asentados en sus bases militares. Lo mismo ocurre en Cuba y Nicaragua.

Cabe señalar que en la práctica, ninguno de estos países tiene un peso político internacional relevante; sin embargo, son instrumentalmente útiles para la consecución de los objetivos estratégicos de Rusia a nivel global.

En lo que respecta a Venezuela (y siguiendo su concepto de política exterior del año 2013), Moscú aboga por medidas políticas, económicas, diplomáticas y el diálogo para abordar la crisis (créditos blandos, apoyo humanitario, inversión petrolera, etc.), en la búsqueda de un sistema estable y equilibrado, apoyado en el derecho internacional y en las normas de respeto mutuo, igualdad y no injerencia en asuntos internos. Considerando lo anterior, Putin ha criticado abiertamente las sanciones económicas y políticas de Washington y una posible intervención militar norteamericana para transformar la política interna del país caribeño.

Al respecto, Lavrov señaló en esta visita, que la actual postura de Estados Unidos es contraria a Naciones Unidas y a las Leyes Internacionales, demostrando públicamente su apoyo al régimen chavista.

Un segundo punto a considerar en el análisis, es el rol de Venezuela en la lucha por el poder económico y político entre Rusia y Estados Unidos.

Es sabido que Venezuela posee recursos naturales que resultan atractivos desde un punto de vista comercial y estratégico. Cuenta con importantes reservas de oro y diamante en el Arco Minero del Orinoco, en cuya extracción y producción participarían empresas privadas como ALROSA y GAZPROM, ambas rusas.

Otros recursos naturales del país caribeño son el carbón premiun y el coltán. En esto también se evidencia la participación rusa a través de la petrolera Rosneft, la que ha invertido casi 9 mil millones de dólares desde el 2010 en el ámbito petrolero. Además, a partir de esta inversión y de la inyección de dinero en préstamos, Rusia ha adquirido activos en parte de pago, como por ejemplo, porcentajes importantes en campos de crudo en Venezuela y refinerías de petróleo venezolanas en suelo norteamericano (CITGO Petroleum).

Por tanto, independiente del aspecto comercial de estos recursos, su valor es más bien de tipo estratégico.

Por lo anterior, Estados Unidos ha tratado de neutralizar la presencia y predominio ruso de manera indirecta a través de diversas acciones y restricciones, específicamente relacionadas a la venta o exportación del crudo, sobre todo de la petrolera estatal PDVSA. No obstante, algunas excepciones, como la empresa petrolera norteamericana Chevron que mantiene intereses comerciales en la zona, aunque al parecer no tan rentables como en años anteriores. Esto podría generar dos escenarios: uno, en el que Chevron decida abandonar definitivamente el país en el corto plazo producto de la crisis interna, con el riesgo que otro gigante petrolero (ruso o chino) tome su lugar y Estados Unidos pierda su posición estratégica, o bien, mantenerse a la espera de un cambio de gobierno y de los beneficios económicos y políticos que ello pueda significar.

En el marco de esta lucha de poderes, resulta interesante reflexionar cómo podría afectar la estabilidad y seguridad de la región.

Es plausible pensar que Rusia no dejará de proteger y apoyar a Venezuela, ya que, al parecer, las ganancias comerciales y político-estratégicas (energéticas, militares, comerciales y mineras), serían superiores a los costos -en inversión y préstamos- asumidos en el último tiempo. Con esta maniobra o juego de dependencia: Rusia a) refuerza su posición en esta zona de influencia, b) gana poder y dinero y, c) se convierte en un actor con capacidad de negociación a nivel internacional.

En este punto podemos preguntarnos ¿qué gana Venezuela en este escenario? Al parecer, no mucho, ya que al entregar el control de sus recursos naturales a cambio de dinero y protección, la ganancia es más bien circunstancial. Al contrario, en las actuales condiciones, lo que se observa es que Maduro de alguna forma ha hipotecado el futuro del país, incluso si es que llegara a cambiar la situación a partir de un proceso electoral democrático. No cabe duda que la influencia de Putin irá in crescendo y las implicancias de ello en el mediano y largo plazo también.

Otro aspecto a considerar es que si el gobierno de Trump logra tener éxito con sus sanciones económicas -logrando presionar lo suficiente como para que se produzca un cambio de gobierno-, el paso siguiente podría ser Nicaragua e incluso Cuba.

Por otra parte, hay que estar pendientes de las conexiones entre Venezuela e Irán. Su alianza ideológica y militar, alcanza también lo comercial, ya que Teherán administra también algunos pozos petroleros. Pero lo más relevante hoy es el apoyo de Caracas tras la muerte de Soleimani, que podría traducirse en soporte al país iraní para futuras represalias contra Estados Unidos.

 

Finalmente, desde el punto de vista de la seguridad regional, hay que poner atención, por una parte, a los problemas socio políticos de Venezuela. No por nada presenta uno de los índices más bajos de estabilidad democrática en la región según el Banco Mundial. Su crisis interna, la violencia y la migración, están ya generando problemas a la seguridad humana en toda América Latina. Además, cabe recordar que un Estado frágil y sin una institucionalidad robusta aumentan las probabilidades que se produzcan actividades delictivas como tráfico de armas y personas, narcotráfico, terrorismo, etc., lo que podría complejizar el panorama de seguridad en el corto plazo.

En conclusión, en una primera lectura, Rusia y Estados Unidos señalan discursivamente que su interés se centra en evitar o revertir la crisis política interna en Venezuela; pero, en una segunda lectura más profunda, lo que se observa es una disputa por el poder entre estas potencias, las que, racionalmente utilizan el ámbito comercial (uno con sanciones y el otro con inversión) para lograr posicionarse como un actor competente, relevante y con poder de negociación.

En definitiva, mientras Caracas no perciba y asuma que se encuentra en medio de una lucha de intereses y fuerzas, siga creyendo y declarando que el país no está en crisis, y no acepte la necesidad de un cambio socio-político y económico, se agravará aún más la situación, pudiendo desencadenarse una guerra civil con graves consecuencias humanitarias internas y regionales.

Referencias:

https://www.latercera.com/mundo/noticia/canciller-rusia-aboga-medidas-diplomaticas-lograr-una-salida-la-crisis-venezuela/1003230/

https://nuso.org/articulo/la-politica-exterior-desde-moscu-estrategias-globales-en-tiempos-de-turbulencia/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49720431

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47135808Guía de Trabajo Venezuela