Las potencias y su participación en el conflicto en Nagorno-Karabaj

Continúa el conflicto en el área del Cáucaso, donde se aprecia un débil cese del fuego, con acusaciones de bombardeos en áreas específicas, donde Azeríes acusan bombardeos a Gyanja, y Armenia acusa bombardeos a Stepanakert, y que han obligado a intervenir al grupo de Minsk, organización creada para resolver el problema específico de Nagorno Karabaj, una vez disuelta la URSS.

Lo anterior ha trasladado el fuego de los combates a los pasillos de la diplomacia, siendo especialmente activo el Presidente Erdogan, quién reclama que los terrenos ocupados por Armenia deben ser restituidos a Azerbaiyan, su aliado.

Importante en este caso y en este momento del conflicto, es la acción del presidente turco que revela la actitud estratégica que ha diseñado y que se conoce como “neo-otomanismo”, que incluye la intervención en todos aquellos conflictos y espacios que correspondían al Imperio Otomano; es así como lo vemos en Libia, en Siria, en el Mediterráneo y ahora presionando al grupo de Minsk para que, después de 28 años, resuelva el problema.

Esta actividad turca también ha obligado a otras potencias a actuar, y es así como el presidente ruso, Vladímir Putin, convenció al presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, y al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, de la necesidad de enviar a Moscú a sus jefes diplomáticos (EFE) a reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, para alcanzar un al alto al fuego humanitario en la zona.

Otro aspecto relevante en esta mediación, es que el proceso humanitario de entrega de prisioneros, fallecidos y detenidos, será acompañado por los copresidentes[1] de los países del Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), después de que tanto Armenia como Azerbaiyán conformaran el formato de la mediación internacional.

Estas actuaciones diplomáticas reflejan un tercer contenido que es necesario tener a la vista, la política exterior de Rusia y Turquía en tanto potencias regionales. Estos actores perciben el mundo como un ente multipolar, validando la posición de potencia mundial de China y restando presencia a Estados Unidos.

En consecuencia, será interesante revisar la progresión del conflicto en un espacio de especial relevancia para Rusia por haber sido parte del espacio geopolítico de la URSS; para Turquía, por ser parte del nuevo modelo neo-otomanista de Erdogan; de Europa, por los efectos en el abastecimiento energético; de la OTAN por estar uno de sus miembros en el límite de la zona de conflicto; y para EE.UU., por ser un área próxima a las zonas de conflicto en Medio Oriente y ser integrante del grupo de Minsk.

Y para finalizar, señalar que abordar o mediar este tipo de conflictos, conocidos también como “conflictos congelados” por su latencia en el tiempo, y por ser articulados por actores con cosmovisiones e intereses divergentes tanto regionales como globales (Turquía y Rusia), es cada vez más complejo, sobre todo si se considera que hoy Europa,  está viviendo una segunda ola de contagios importantes producto del coronavirus que obliga a Italia o Francia, por ejemplo, a reorientar sus esfuerzos en contener nuevamente el virus. Ello deja a Rusia en una posición inmejorable para convertirse en el actor clave que podría apaciguar una vez más la crisis producto de su mediación, ello en consonancia con su estrategia de mantener su poder e influencia en la zona.

Sin embargo, no hay que olvidar que los conflictos también se instrumentalizan, es decir, sirven a propósitos declarados y no declarados para la consecución de fines propios. Y la trama del Cáucaso pareciera seguir ese camino. Visto así, es posible que con la mediación del Grupo de Minsk vuelva a entrar a un estado de latencia hasta que nuevamente se active, coadyuvando (sin que esa sea su pretensión original) al logro de objetivos geo estratégicos de los actores con intereses en la región.

Referencias

BBC, en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional

EFE, en https://www.efe.com/efe/america/mundo/azerbaiyan-y-armenia-negocian-un-alto-el-fuego-humanitario-en-karabaj/20000012-4364548

[1] Los Copresidentes del Grupo de Minsk son EEUU, Rusia y Francia; pero además en el Grupo participan Bielorrusia, Alemania, Italia, Suecia, Finlandia y Turquía.

Las potencias en el conflicto de Nagorno-Karabaj