Midterms: el voto y la guerra
Introducción
Las tensiones ruso-japonesas por las islas «Kuriles del Sur» —reivindicadas por Tokio como sus «Territorios del Norte»— registraron una significativa escalada en agosto de 2026, a raíz de la visita del presidente Vladímir Putin a las islas y de las maniobras con misiles posteriores realizadas por las fuerzas rusas en sus inmediaciones.
Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos se celebran cada dos años, coincidiendo con el punto medio del mandato presidencial de cuatro años. En ellas se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio de los del Senado —además de los correspondientes a elecciones especiales—, junto con numerosas gobernaciones y legislaturas estatales. Estos comicios suelen interpretarse como una evaluación política de la administración en ejercicio y pueden alterar el equilibrio de poder en el Congreso, una institución con amplias competencias en materia presupuestaria, sanciones, investigaciones y la confirmación de determinados nombramientos presidenciales.
Este año, las elecciones de mitad de mandato constituyen un momento especialmente relevante para un sistema político estadounidense marcado por una profunda polarización institucional y por una segunda administración del presidente Donald Trump sometida a importantes condicionantes internos. Ante las dificultades para avanzar con su agenda doméstica en un Congreso caracterizado por mayorías estrechas, la administración Trump ha otorgado un peso creciente a la política exterior, adoptando un enfoque más transaccional y asertivo que el de sus antecesores.
Las elecciones se celebrarán el martes 3 de noviembre de 2026. Los Republicanos controlan actualmente tanto la Presidencia como las dos cámaras del Congreso —la denominada «trifecta»—, aunque con márgenes relativamente estrechos: una mayoría reducida en la Cámara de Representantes y una mayoría de 53 a 47 en el Senado.
De esta manera, las elecciones determinarán el equilibrio de poder en el Congreso durante los dos últimos años del actual mandato presidencial. Un Congreso bajo control del partido Republicano previsiblemente plantearía menos obstáculos a las iniciativas de política exterior de la Casa Blanca, mientras que una o ambas cámaras bajo control del partido Demócrata podrían recurrir a sus facultades presupuestarias y de supervisión para tratar de condicionar determinadas decisiones del Ejecutivo.
Implicancias internacionales en general
En términos más generales, la política exterior estadounidense otorga mayor prioridad al interés nacional, adopta una visión más transaccional de las relaciones internacionales y concede menor énfasis a ciertos compromisos y alianzas tradicionales. Esta orientación está llevando a diversos socios internacionales a reconsiderar sus estrategias de seguridad y a diversificar sus relaciones y mecanismos de cooperación para reducir su exposición a eventuales cambios en la política estadounidense.
Implicancias internacionales en particular
La guerra de Irán
En febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron una amplia campaña militar contra Irán (The White House, 2026a), en la que murió el líder supremo, Alí Jamenei, y fueron atacadas instalaciones militares y estratégicas. Una de sus principales consecuencias ha sido la alteración del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el comercio mundial de energía y otras materias primas. Las restricciones a la navegación y el aumento de los precios del petróleo han presionado tanto al mercado estadounidense como a los mercados internacionales (U.S. Energy Information Administration, 2026).
En Estados Unidos, el conflicto ha generado debates sobre el alcance de las facultades presidenciales para dirigir las operaciones militares. Los demócratas del Congreso han promovido resoluciones destinadas a limitar la actuación del Ejecutivo mediante las atribuciones legislativas en materia de poderes de guerra, aunque hasta ahora estas iniciativas no han prosperado. Las elecciones de mitad de mandato podrían modificar este equilibrio. Una Cámara de Representantes bajo control demócrata podría intensificar la supervisión de las operaciones militares, celebrar audiencias sobre sus objetivos, costos y consecuencias humanitarias, y tratar de condicionar determinadas partidas presupuestarias. Una Cámara bajo control republicano, por el contrario, probablemente ofrecería mayor respaldo legislativo a la estrategia de la Casa Blanca.
En cualquiera de los dos escenarios, el margen de actuación de la administración estará condicionado no solo por la composición del Congreso, sino también por la evolución militar y diplomática del conflicto, la seguridad de las rutas marítimas y, especialmente, por sus repercusiones en los precios de la energía y en la inflación. En este sentido, la guerra de Irán constituye tanto un desafío de política exterior como un factor de política interna.
La guerra de Gaza
La guerra entre Israel y Hamás, iniciada el 7 de octubre de 2023, continúa siendo un foco importante de inestabilidad en el Medio Oriente. El conflicto ha provocado numerosas víctimas palestinas y una grave crisis humanitaria, mientras que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto al fuego y ampliar la ayuda humanitaria no han logrado una solución duradera (United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs – Occupied Palestinian Territory, 2026).
La administración Trump mantiene un firme respaldo a Israel, aunque debe compatibilizarlo con sus esfuerzos por preservar las relaciones con sus socios árabes. En el Congreso, por su parte, Gaza sigue siendo una cuestión divisiva dentro del Partido Demócrata (Zanotti, 2022). Los sectores progresistas del partido reclaman mayores restricciones a la asistencia militar a Israel y más presión para proteger a la población civil, mientras que los moderados mantienen una posición más cercana al respaldo tradicional a ese país. Entre los republicanos, este apoyo sigue siendo más amplio. Así, una Cámara bajo control demócrata podría aumentar la supervisión y el condicionamiento de la asistencia a Israel, mientras que una mayoría republicana probablemente favorecería una mayor continuidad de la política de la Casa Blanca.
La guerra ruso-ucraniana
La guerra ruso-ucraniana entra en su quinto año sin una solución política, pese a los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos (Dysa, 2026).
Durante el segundo mandato del presidente Trump, Washington ha reducido su asistencia militar directa, mientras Europa ha asumido una mayor proporción del apoyo a Ucrania (Nishikawa y Mellace, 2026), en línea con la estrategia estadounidense de trasladar mayores responsabilidades de seguridad a sus aliados europeos (Trebesch y Nishikawa, 2026). El Congreso, no obstante, mantiene un papel relevante en la política hacia Ucrania mediante sus atribuciones presupuestarias, la asistencia y las sanciones (Belkin, Nelson y Welt, 2024). Una Cámara bajo control demócrata podría favorecer un mayor apoyo a Ucrania y reforzar la supervisión de las negociaciones, mientras que una mayoría republicana podría respaldar la estrategia del presidente Trump de limitar la ayuda directa y transferir más responsabilidades a Europa. En ambos casos, la política estadounidense dependerá también de la evolución del conflicto y de la capacidad europea de sostener el apoyo a Ucrania (European Commission, Directorate-General for Defence Industry and Space, 2026).
China
La competencia estratégica con China mantiene un amplio consenso bipartidista en Estados Unidos, especialmente en ámbitos como los semiconductores, la inteligencia artificial, los minerales críticos, las cadenas de suministro y la seguridad de Taiwán (U.S. Department of the Treasury, 2025).
La administración Trump combina aranceles y restricciones comerciales y tecnológicas con negociaciones destinadas a evitar una ruptura económica descontrolada (Office of the United States Trade Representative, 2026). China, por su parte, busca reducir su vulnerabilidad mediante una mayor autonomía tecnológica y el fortalecimiento de sus cadenas de suministro. Su posición dominante o relevante en sectores como las baterías, los vehículos eléctricos (International Energy Agency, 2026), los minerales críticos (International Energy Agency, 2025) y determinadas tecnologías industriales le proporciona, además, instrumentos de presión y de negociación. En consecuencia, ambas economías avanzan hacia una reducción selectiva de dependencias estratégicas, con efectos sobre las cadenas globales de suministro y terceros países.
Las elecciones de mitad de mandato podrían modificar los instrumentos y el grado de supervisión de la política hacia China, pero difícilmente su orientación estratégica. Una Cámara bajo control demócrata podría aumentar el escrutinio de los acuerdos comerciales y otorgar mayor énfasis a Taiwán, los derechos humanos y la coordinación con los aliados, mientras que una mayoría republicana probablemente respaldaría con mayor facilidad el enfoque arancelario y negociador de la Casa Blanca. En ambos escenarios, la competencia tecnológica y económica, así como la reducción de dependencias estratégicas, seguirán siendo elementos centrales de la relación entre Estados Unidos y China (Zhang y Kim, 2026).
Europa y la OTAN
Las relaciones transatlánticas atraviesan un proceso de reajuste. La administración Trump ha presionado a los aliados europeos para que asuman mayores responsabilidades en su defensa (NATO, 2026) y en el apoyo a Ucrania, aunque Estados Unidos mantiene capacidades esenciales dentro de la OTAN. En respuesta, Europa ha aumentado el gasto en defensa, fortalecido sus capacidades militares y procurado reducir algunas dependencias respecto de Estados Unidos, impulsando una mayor autonomía estratégica sin sustituir a la OTAN (European Commission, 2025; Council of the European Union, 2026). Este proceso también se extiende al ámbito económico, donde las tensiones geopolíticas y comerciales refuerzan la búsqueda europea de mayor autonomía y resiliencia (European Central Bank, 2026).
Las elecciones de mitad de mandato podrían influir en la relación transatlántica, especialmente en la supervisión de la presencia militar estadounidense, la participación en la OTAN y el apoyo a Ucrania. Sin embargo, la tendencia hacia un mayor reparto de responsabilidades probablemente continuará, al tiempo que Europa refuerza su capacidad de defensa ante la posibilidad de un compromiso estadounidense más limitado y selectivo.
América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe han cobrado mayor relevancia en la política exterior de la administración Trump, que ha priorizado temas como inmigración, narcotráfico, seguridad, energía, comercio y la competencia con China (Akhtar et al., 2026). Esta orientación incluye una mayor participación militar estadounidense en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional (Lewis, 2026). Venezuela constituye una de las expresiones más significativas de esta política. Desde la captura del presidente Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos penales, Washington ha combinado la presión política y militar con una estrategia destinada a reordenar las relaciones económicas y energéticas con Venezuela, demostrando una mayor disposición a recurrir a instrumentos coercitivos para defender sus intereses en el hemisferio (The White House, 2026).
Asimismo, la creciente presencia china en sectores estratégicos ha intensificado la competencia entre Washington y Pekín en el hemisferio occidental. La administración Trump ha aumentado la presión sobre los países americanos para limitar la participación china en sectores sensibles, en particular en infraestructuras portuarias, minerales críticos, telecomunicaciones y proyectos tecnológicos. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha estrechado la cooperación con gobiernos que comparten algunas de sus prioridades en materia de seguridad, inmigración y política económica. Ante esta situación, numerosos países buscan mantener relaciones con ambas potencias y evitar un alineamiento exclusivo (Kynge, 2026).
Las elecciones de mitad de mandato podrían modificar algunos instrumentos de esta estrategia, pero difícilmente sus fundamentos. Una Cámara de Representantes bajo control demócrata podría intensificar la supervisión de las operaciones militares, las políticas migratorias, la actuación de las agencias federales y la política hacia Venezuela, además de utilizar sus atribuciones presupuestarias para tratar de condicionar determinadas medidas. Una Cámara bajo control republicano, por el contrario, probablemente favorecería una mayor continuidad de la estrategia de la Casa Blanca.
Conclusiones
Las elecciones de mitad de mandato de 2026 tendrán implicancias que trascienden la política interna estadounidense. Su principal efecto en el ámbito internacional dependerá del equilibrio que se establezca entre la Casa Blanca y el Congreso durante los dos últimos años del mandato del presidente Trump. Un Congreso políticamente alineado con el Ejecutivo facilitaría una mayor continuidad de su política exterior, mientras que un Congreso dividido podría limitar el margen de acción internacional de la administración Trump, incrementar la supervisión legislativa y condicionar determinadas decisiones mediante sus atribuciones presupuestarias.
Sin embargo, varias de las tendencias examinadas en este Observatorio difícilmente dependerán exclusivamente del resultado electoral. La competencia estratégica con China, la presión para que Europa asuma mayores responsabilidades en su propia defensa, la creciente importancia del hemisferio occidental, la necesidad de responder a los conflictos de Ucrania y del Medio Oriente, así como la evaluación del cumplimiento de los compromisos y promesas del presidente Trump, continuarán ocupando un lugar central en la agenda estadounidense.
En este sentido, las elecciones determinarán principalmente el margen de maniobra de la administración y en los instrumentos disponibles para ejecutar su política exterior, más que una redefinición completa de sus prioridades estratégicas. Para los aliados, socios y competidores de Estados Unidos, su resultado constituirá también una señal sobre el grado de respaldo o de resistencia interna que encontrará la política exterior del presidente Trump hasta el término de su mandato.