Ataques de Ucrania al “Núcleo vital de Rusia”
Introducción
Frente al estancamiento del frente de batalla y a la imposibilidad de derrotar convencionalmente a Rusia, Ucrania optó por desarrollar una nueva ofensiva basada en el éxito probado de la “Operación Telaraña”, ejecutada en el 2025 por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), que consistió en un ataque masivo y encubierto con drones contra bases aéreas militares en territorio ruso. De esta manera, Ucrania planifica y ejecuta acciones ofensivas destinadas a atacar esta vez, el núcleo vital de Rusia, es decir, sus centros estratégicos de refinación de petróleo, así como sus cadenas logísticas, con el objetivo de provocar un daño profundo a su economía. Aprovecha además un momento que sus estrategas consideran relativamente ventajoso, por las nuevas capacidades desarrolladas nacionalmente, frente a Rusia, país que enfrenta durante este año mayores dificultades en los ámbitos interno, externo y en el campo de batalla.
Recientemente, en las reuniones del G7 en Francia (DW, 2026) y de la OTAN en Ankara (NPR, 2026), el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump expresó su respaldo a la «campaña europea de ayuda a Ucrania», explicitando que su país se encuentra unido a Europa, la OTAN y a Ucrania en lo específico, lo que resulta ser para Kiev un incentivo para seguir luchando en esta guerra con el respaldo de sus aliados y dar curso a esta ofensiva que, aunque en proceso, hasta ahora le ha reportado resultados exitosos, a un costo razonablemente bajo, considerando la calidad de los objetivos atacados con drones.
Los drones han sido utilizados desde el primer día de la operación rusa en Ucrania y su empleo y características táctico-técnicas han evolucionado radicalmente durante el conflicto, pasando de ser vehículos no tripulados destinados a la observación del campo de batalla, a convertirse en herramientas que causan la mayor parte de bajas en la guerra. Desde 2025, los ataques con drones a ambos lados del frente vienen aumentando en cantidad e intensidad, situación que continúa durante el año 2026, en que han ocurrido los ataques más letales sobre el núcleo vital de Rusia (Inteligencia geopolítica, 2025).
Si bien Estados Unidos y Rusia mantienen relaciones diplomáticas, las negociaciones donde Estados Unidos ha mediado para alcanzar la paz, han fallado. El Presidente Trump ha vuelto a referirse a la validez de las sanciones económicas como una forma de relación con el Kremlin, afirmando que le agrada el proyecto de ley de los senadores «Graham y Blumenthal», un proyecto actualmente en trámite en el Senado de Estados Unidos y que busca paralizar parte de la economía rusa, al privar a Moscú de los fondos provenientes del petróleo, mientras la guerra de drones ataca los ingresos de su producción energética (Político, 2026). De esta manera, el apoyo a Ucrania actualmente respondería por un lado a los objetivos de inicios de la guerra y por otro, a la difícil relación que Estados Unidos, como mediador, ha tenido con las partes intervinientes, particularmente con la rusa, que no ha modificado ninguna de sus condiciones para alcanzar el alto al conflicto (US. Embassy, 2023).