Centro de Estudios de la Academia de Guerra

Introducción

Este documento presenta una visión occidental de la guerra cognitiva rusa. El documento adopta principalmente la perspectiva de seguridad de la OTAN,

la Unión Europea y la de analistas occidentales (ISW, CSIS, Globsec, etc.).

Características y estrategias de este tipo de guerra

Se ha establecido que, en la guerra de Ucrania, el período actual se caracteriza por una “ambigüedad estratégica” que el Kremlin explota activamente. Al no alcanzarse un acuerdo de paz, dado que ninguno de los beligerantes ha logrado su objetivo político ni una victoria militar, se genera la impresión de que la vía diplomática está en un punto muerto. Por tanto, las opciones militares en curso han excedido lo convencional y se han orientado hacia dimensiones militares no tradicionales. En particular, destacan las dinámicas de influencia en el entorno de la información, lo que evidencia la efectividad y vigencia de la guerra híbrida y, en ella, de la guerra cognitiva (Minerva, 2025).

Figura N°1 Diagrama de Influencias centrado en tres variables que ofrecen una visión de la Guerra de Ucrania en el nivel político-estratégico. Nota:Global-Strategy (2023).

A modo de ejemplo, en el diagrama de Global-Strategy precedente existen tres variables principales que interactúan entre sí: (a) cohesión entre los aliados de la OTAN y de la UE; (b) cohesión política interna en Rusia; y (c) reconquista de territorios ucranianos ocupados por Rusia. Esta última variable se puede influir tanto mediante el uso de medios militares convencionales como mediante enfoques híbridos. En cambio, las variables (a) y (b) son especialmente susceptibles de verse afectadas, entre otros mecanismos, por la “guerra cognitiva.” Asimismo, este tipo de guerra puede generar efectos indirectos al incidir en el conjunto de variables interrelacionadas.

En este contexto, es plausible que el presidente Putin esté utilizando el proceso de negociaciones como medio para ganar tiempo y generar condiciones que le permitan alcanzar sus objetivos mediante estrategias híbridas dirigidas a Europa. Estas acciones buscarían influir tanto en la población como en sus líderes, con el fin de socavar el apoyo a Ucrania, operando deliberadamente por “debajo del umbral” de un conflicto abierto con Europa. Entre tanto, el Kremlin procura preservar su libertad de acción, mantener sus demandas maximalistas y consolidar su control territorial. Incluso cuando las negociaciones muestran progresos formales, persisten bloqueos fundamentales en torno a las concesiones territoriales, el control de la central nuclear de Zaporiyia y las garantías de seguridad, para Ucrania y para Rusia (Globsec, 2026).  

Amenazas híbridas y guerra cognitiva 

Las amenazas híbridas son aquellas acciones coordinadas y sincronizadas llevadas a cabo por actores estatales o no estatales, que apuntan deliberadamente a las vulnerabilidades sistémicas de los Estados e instituciones, explotando los umbrales de detección y atribución, con el objetivo de socavar o dañar a un objetivo combinado de medios militares y no militares, tanto abiertos como encubiertos (Hybridcoe, 2025).

Rusia ha desarrollado, desde hace años, opciones híbridas que han aprovechado al máximo los medios y los modos disponibles y así han influido en distintos rincones del mundo. En particular, mediante una guerra cognitiva, ha buscado afectar a actores europeos y estadounidenses mediante campañas de desinformación en redes sociales y con influencers —entre otras muchas formas— enfocadas en incidir en las sociedades occidentales. La desinformación, basada en la difusión premeditada de noticias falsas y/o en la reinterpretación de hechos reales o históricos, potencia el fenómeno conocido como posverdad al generar una verdadera alteración de la realidad, lo que puede propagarse en el espacio digital y en redes sociales, a muy bajo costo. Asimismo, Rusia ha desarrollado su propia industria mediática, representada por las cadenas informativas RT y Sputnik, así como por plataformas como Telegram, destinadas a influir en la opinión pública extranjera.

Uso de la IA

Según la mayoría de los analistas occidentales, Rusia considera la guerra cognitiva como su principal forma de guerra, de gobernanza y de ocupación, especialmente visible en sus operaciones contra Ucrania y Occidente. No se trata solo de difundir falsedades, sino de moldear la forma en que las personas interpretan los acontecimientos para generar vacilaciones, dudas sobre sí mismos o decisiones políticas erróneas (ISW, 2025).

En este contexto, la inteligencia artificial actúa como un multiplicador de fuerzas que hace estas operaciones más rápidas, económicas, escalables, difíciles de detectar y altamente personalizadas. Rusia ha pasado de las tradicionales granjas de trolls, que requieren mucha mano de obra, a sistemas automatizados de influencia a escala industrial. Integra la IA en su ámbito informativo-psicológico, componente central de su doctrina militar, tanto para operaciones psicológicas ofensivas en el exterior como para el control interno del país (Foundation for Defense of Democracies, 2024).

Las principales formas de uso incluyen la IA generativa para crear deepfakes, sitios web clonados, artículos falsos e imágenes muy realistas que fabrican “pruebas” de eventos inventados y explotan sesgos cognitivos como el miedo o la confirmación (Dondua, 2025). También emplea granjas de bots impulsadas por IA que inundan las redes sociales las 24 horas en múltiples idiomas, creando perfiles falsos e imitando el apoyo popular para fomentar divisiones sociales (Medium, 2025). Otra táctica es el “envenenamiento” de modelos de IA, inundando internet con contenido pro-Kremlin para contaminar los datos de entrenamiento de grandes modelos occidentales como ChatGPT, de modo que estos repitan involuntariamente desinformación (CEPA, 2026). Además, la IA permite una personalización extrema mediante el análisis de opiniones y comportamientos, adaptando los mensajes a las vulnerabilidades específicas de individuos, grupos demográficos o incluso de decisores políticos, lo que la vuelve mucho más precisa que el antiguo control reflexivo soviético (Paziuk, Lande, Shnurko-Tavakova, & Kingston, 2025). Finalmente, la IA se integra con operaciones militares e híbridas, apoyando el análisis predictivo para sincronizar mejor las campañas psicológicas, priorizando aquellas aplicaciones maduras que ofrecen resultados inmediatos (CSIS, 2026). En resumen, la IA ha transformado la guerra cognitiva rusa, que antes era un arte “manual”, en una herramienta industrial, masiva y altamente efectiva.

Principales características de la “Guerra Cognitiva” de Rusia

La guerra cognitiva rusa ha funcionado como una herramienta fundamental para sostener el proyecto ruso en la región de Ucrania, en un conflicto armado de alta intensidad y con repercusiones internacionales de consideración (Mercado, 2026). Entre sus múltiples aspectos, en la Figura N°2 podemos apreciar la importancia que se le otorga a la manipulación de las redes sociales para conseguir la degradación cognitiva de las sociedades objetivo, en este caso, las occidentales. Sin embargo, debe tenerse presente que, por influencia china, Rusia ha comenzado a trabajar en base a todos los cuadrantes, no limitándose solamente a las redes sociales, del cuadrante inferior derecho.

Figura N°2 Marco analítico para la guerra cognitiva Nota:Small Wars Journal (2025).

La guerra cognitiva rusa presenta, entre otras, las siguientes características:

1) Se aprovechan las características de los nuevos entornos operativos, tales como su volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, que reciben el acrónimo VUCA, así como las de fragilidad, ansiedad, no linealidad e incomprensibilidad, que reciben el acrónimo BANI (TDHJ, 2024). 

2)  Se desarrolla como una estrategia de desgaste, destinada a convencer al sistema internacional de que Occidente debe aceptar la realidad impuesta por Rusia y que su negociador, el presidente Vladimir Putin, es el que más conviene a Occidente como contraparte.

3) Se desarrolla como un proceso de adaptación táctica que, mediante ejercicios militares como Zapad-25 y otras maniobras, busca demostrar tanto la cohesión de las fuerzas rusas como su capacidad de actuación, así como la articulación de bloques capaces de operar por debajo del umbral del conflicto.

4) Adopta conceptos y narrativas que Rusia justifica en la tradición y la historia. Es el caso de la “Nueva Rusia”, cuyo trasfondo es que los esfuerzos rusos se orientarán a consolidar el control sobre los oblast de Donetsk y Lugansk para luego continuar hacia la zona suroccidental, hasta Odesa y Mykolaiv (Topwar, 2014).  

Principales estrategias de la “Guerra Cognitiva” de Rusia

Corresponden a acciones por las que se busca, en lo interno, asegurar el control político de Rusia y en lo externo, proyectar el poder necesario que le permita mantener acciones de confrontación permanentes en el tiempo:

1) Desestabilización low-cost y narrativas híbridas que, mediante operaciones de información y métodos de bajo costo, les permiten generar crisis en diversos países occidentales para limitar su apoyo a Ucrania.

2) Control ruso de su propio espacio informativo con el objetivo de aislar a su población de la información occidental y promover el uso de tecnologías digitales propias, ciberguerra, inteligencia artificial y otras capacidades cibernéticas  (Euronews, 2025).

3) Creación de una “disonancia cognitiva” mediante la manipulación en redes sociales y en los medios de comunicación, que justifique, en lo interno, las causas de la lucha emprendida y todavía sostenida y, en lo externo, que apele, entre otros mensajes, a la supuesta “fatiga de la guerra” en la que se encontraría Ucrania y, sobre todo, Europa.  

4) Desarrollo de la “Teoría del Control Reflejo”, que consiste en la capacidad de desencadenar en el adversario, en este caso, en los países occidentales, una reacción o reflejo predeterminado, con el objeto de moldear su razonamiento e imponerle, casi imperceptiblemente, sus propias reglas. Para ello, se basa en la transmisión de motivos que estimulan que el enemigo adopte una decisión desfavorable para sí mismo.

Reacción Occidental frente a la Guerra Cognitiva de Rusia

Se aprecia que, para contrarrestar o neutralizar las actividades rusas de guerra cognitiva, o de otros países como Irán, Corea del Norte y China, existen dos tipos principales de acciones. La primera, como lo hace Occidente y particularmente Ucrania, dar a conocer las premisas falsas para luego trabajar en su neutralización. La segunda, es utilizar la estrategia de ejecutar acciones militares concretas sobre el terreno, de manera que la realidad se imponga sobre la imaginación (Understandingwar, 2025). De ello existen muchos ejemplos, de los que destacamos dos:

1) Para enfrentar y frustrar los esfuerzos rusos por crear la percepción de que la resistencia ucraniana estaba arruinando la seguridad alimentaria global, Ucrania realizó un exitoso ataque con drones y misiles contra la flota rusa del Mar Negro, impidiéndole imponer en dicho mar un bloqueo de facto al comercio de granos.

2) Para enfrentar y frustrar la afirmación rusa de que introducir en el territorio ruso elementos de la guerra convencional y equipamiento occidental desencadenaría una respuesta nuclear, Ucrania efectuó una incursión en la región rusa de Kursk en agosto de 2024. Quedó patente que la respuesta no fue nuclear (Seguritecnia, 2026).

Conclusión

La Unión Europea y la OTAN se ven obligadas a definir, de manera precisa y compartida, el “tipo de amenazas híbridas/cognitivas” que les afectan y que, en el presente, funcionan como una estrategia coordinada en escalada, por debajo del umbral del conflicto, diseñada para fracturar la voluntad política en sus estados miembros—a través de la afectación de la población—lo que debilita tanto la asistencia militar a Ucrania como la producción de defensa europea.  

Se estima que durante este año 2026, el Kremlin explotará los espacios de vulnerabilidad sin precedentes que existen en Europa, en diversas áreas y dimensiones, intensificando diversas formas de guerra híbrida y estrategias de orden cognitivo, aprovechando también los contextos derivados de las acciones norteamericanas en el Medio Oriente.

Revisa el material de apoyo

error: Content is protected !!