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Centro de Estudios de la Academia de Guerra

La amenaza híbrida en el Báltico

Introducción

En los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) existe el temor de que Rusia decida extender el conflicto sobre sus territorios. Dichos temores se sustentan en el hecho de que la economía rusa ha transitado con éxito hacia un modelo de producción de guerra, con presupuestos militares sin precedentes, que sobrepasan los 180.000 millones de dólares sin incluir las partidas secretas[1](Defence24, 2026).  

Los países occidentales no confían en las garantías que Rusia ofrezca en lo referente a no continuar su invasión sobre el territorio de países de la OTAN, por lo que el liderazgo político-militar de esos posibles países afectados se encuentra en alerta y preparándose, para “el peor escenario posible”.  Ello obliga a establecer un nuevo “contrato social con la ciudadanía” pues la preparación tiene un costo elevado que obligará a las autoridades a desviar fondos de programas sociales o aumentar los impuestos (Russia Matters, 2026).

Actualmente, se considera que el mayor riesgo lo tienen los países del flanco oriental de Europa, principalmente los Estados Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y Finlandia, porque los primeros son considerados como objetivo en un escenario de coerción extrema por parte de Rusia[2], debido a su tamaño, cercanía geográfica y la presencia de minorías rusófonas; en tanto que, Finlandia es el último de los países que ha ingresado formalmente a la OTAN y su extensa frontera norte se encuentra altamente militarizada, debido a su proximidad a la península de Kola, en la que se encuentran las instalaciones estratégicas de la tríada nuclear[3] rusa (News, 2026).

[1] Según estimaciones del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar total previsto en el presupuesto federal ruso para 2025 ascendía a 15,5 billones de rublos, equivalentes al 7,2 % del producto interno bruto (PIB), la mayor proporción desde la época soviética. Para 2026, el presupuesto proyectaba una leve reducción, a 14,8 billones de rublos (6,4 % del PIB) (Cooper, 2025).

[2] Un escenario así podría ser el intentar asegurar por la fuerza el corredor terrestre de Suwalki, que conecta Bielorrusia con el enclave militarizado de Kaliningrado.

[3] Corresponde al conjunto de fuerzas estratégicas nucleares de Rusia, divididas en tres componentes funcionales: Componente terrestre, Componente Marítimo, Componente Aéreo. Una de las principales funciones es la mantención de un equilibrio global, respecto de otras potencias nucleares, principalmente de Estados Unidos.

Figura N°1 Países Bálticos Nota: Corredor de Suwałki y configuración geoestratégica de las fronteras orientales de la OTAN. Adaptado de El mapa político de los países bálticos, por J. Monter, 2025, El Orden Mundial.

La situación de Rusia 

En el presente, Rusia está reestructurando su arquitectura militar, lo que incluye la creación de distritos militares orientados hacia Occidente, así como planes de concentración de hasta 115.000 tropas en las zonas fronterizas noroccidentales y la mantención activa de sus líneas de misiles y fuerza aérea, preparados para mantener una guerra convencional limitada en sus fronteras inmediatas (United24, 2026).

Si bien Rusia puede llegar a acumular excedentes, como stocks de municiones y blindados, que permitirían equipar fuerzas convencionales y representar una amenaza e inminente riesgo de invasión convencional, esta situación no podría ocurrir antes del año 2029 debido a que sus capacidades militares están siendo empleadas en el campo de batalla ucraniano que está absorbiendo y desgastando gran parte de sus recursos disponibles (Euro News, 2025).

Por ello, se estima que Rusia no cuenta con la capacidad militar necesaria para realizar una invasión convencional a gran escala contra un integrante de la OTAN, lo que conduce a los servicios de inteligencia aliados a descartar que los países bálticos puedan ser objeto de un inminente ataque militar.  Si bien la amenaza es real, se estima que no se refiere a una invasión militar a gran escala sino a una guerra híbrida, para evitar un choque directo que pueda activar, de manera irreversible, el artículo 5 de defensa colectiva de la OTAN (Globsec, 2026).

Evaluación de las capacidades y escenarios de riesgo en Lituania, Letonia y Estonia

Los países bálticos son miembros de pleno derecho de la OTAN y de la Unión Europea, por lo que el Artículo 5 de la Alianza Atlántica actúa como una barrera disuasiva que limita las acciones de Moscú a operaciones de desgaste o provocaciones controladas. Ello determina que, en estos momentos, un ataque convencional masivo sobre alguna de las capitales bálticas tendría para Rusia un costo prohibitivo tanto en lo económico como en lo militar.

Considerando las lecciones aprendidas de la guerra en Ucrania, los gobiernos de Lituania, Letonia y Estonia han adoptado  una “estrategia de disuasión activa” impulsando de manera conjunta la “Línea de Defensa del Báltico”, un ambicioso proyecto cuya función es moldear el campo de batalla a favor del defensor. Esta iniciativa contempla cientos de kilómetros de fortificaciones, búnkeres subterráneos, campos minados, trincheras, fosos antitanque y obstáculos antitanque de hormigón de forma piramidal, dispuestos a lo largo de sus fronteras con Rusia y Bielorrusia (Lieber Institute, West Point, 2026).

Figura N°2 Línea de Defensa de los países bálticos Nota:Documento sobre los países bálticos en que se grafica la “Línea de Defensa báltica”.  Autor: Baku Network, Baku, 2025

Las naciones bálticas se comprometieron no solo a aumentar sus presupuestos de Defensa sino que  también a mantener altos presupuestos destinados a incrementar su poder militar y ampliar el tamaño de sus ejércitos. De esta manera, sus presupuestos de defensa han superado -en algunos casos- el 5% de sus PIB. En la actualidad, los incidentes en la región báltica se relacionan con incursiones de dispositivos aéreos no tripulados rusos, que en varias ocasiones han debido ser interceptados por aviones de combate de la OTAN dentro del espacio aéreo báltico.  Así mismo, el gobierno de Polonia alertó sobre las provocaciones de Moscú en el flanco oriental (The Defence Horizon Journal, 2026). 

Figura N°3 Línea de Defensa báltica Nota:Documento sobre la Fortificación fronteriza. Autor: Ministerio de Defensa de la República de Letonia

Las amenazas del presidente de la Federación de Rusia a los países Bálticos son parte del escalamiento de la guerra híbrida que sostiene con esos países, por debajo del umbral de la guerra convencional. Sin embargo, atendiendo a lo ocurrido en Ucrania, una guerra a gran escala con ellos sería posible, aunque se estima que ello no ocurriría en el corto plazo.

Rusia denuncia y sostiene que los países Bálticos habrían permitido que -desde su territorio- operadores de drones ucranianos lanzaran ataques en su contra. Esta situación ha provocado tensiones políticas e inquietud en la población de la región báltica, sumada a incidentes no aclarados y a que Rusia conoce sus vulnerabilidades, aunque pertenezcan a la OTAN.

Los países Bálticos se encuentran desarrollando de manera conjunta una “estrategia de disuasión activa” al amparo del artículo 5 de la Alianza Atlántica. Considerando que, actualmente, Rusia no posee las capacidades necesarias para enfrentar a la OTAN por lo que, por ahora, el riesgo de una invasión militar a gran escala se encuentra contenido. Por tanto, se estima que Rusia ha optado por no actuar por sobre el umbral de la guerra sino escalar la guerra híbrida.

Todo indica que la OTAN debe continuar apoyando a los países bálticos para enfrentar a Rusia en la guerra híbrida de la que son objeto en el presente, así como en una eventual guerra convencional en los próximos años. Así mismo, debería mantener los esfuerzos conducentes al desarrollo de ejercicios conjuntos, que permiten la integración operativa de los países de la región frente a una amenaza real.

Es probable que el aumento en los presupuestos de defensa de los países bálticos, en cumplimiento de sus compromisos con la OTAN y la Unión Europea, pueda ocasionar dificultades en sus economías internas, ralentizando el crecimiento nacional y elevando el déficit fiscal, asunto en que la Alianza deberá intervenir.

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